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El poder del dinero, hoy las corporaciones capitalistas globalizadas, han necesitado siempre de un anticristo que legitime su voracidad inmoral. Un Satanás que atemorice a la gente y cuya derrota justifique ante la conciencia popular cualquier medida para consolidar sus intereses económicos. Porque la política está sometida a la economía o ganancias de las grandes corporaciones. Su estrategia mediática y propagandística ha creado siempre un anticristo, un “eje del mal”. El mal absoluto.
En la primera mitad del siglo 20 el anticristo fueron los judíos. Varios pueblos de Europa: -alemanes, austríacos, húngaros, polacos, checos, italianos, rumanos y otros pueblos balcánicos, además de españoles y franceses, escandinavos, holandeses- llegaron a creer las más grandes atrocidades, perversiones y conspiraciones de los judíos dispersos por el Viejo Continente, que no eran más, en su inmensa mayoría, que artesanos, pequeños comerciantes, gente trabajadora y culta. Había que exterminarlos a cualquier precio: trabajos forzados, confiscaciones indiscriminadas, asesinatos, violaciones de mujeres y niños, campos de concentración y cremación. Niños. Siempre hubo niños. Les vino como anillo al dedo el antisemitismo atávico de la Europa cristiana. La demonización del pueblo judío le permitió a las corporaciones alemanas, especialmente a las armamentistas, a los bancos -¡neutros!- suizos, a los capitalistas desesperados por ganancias fáciles y rápidas, adueñarse de la economía europea. Sólo los detuvo una guerra que costó seis millones de judíos, 20 millones de soviéticos y unas decenas más de soldados de varias nacionalidades, incluyendo usamericanos.
Depués, en el repunte económico posterior a la guerra, “el demonio” fueron “los comunistas”. Cualquier comunista. Obviamente los soviéticos de primero. Contra los comunistas todo se valía: mentiras, calumnias, ilegalizaciones, exilios, confiscaciones, asesinatos, desapariciones, cárceles, discriminaciones y exclusiones, descalificaciones de toda índole. Eran vitandos, aborrecibles: “no les hable, no les venda, no les compre” decía la propaganda de Otilio Ulate en el 48. Hugo listas negras, macarthismo, negación de visas. Viajar a la Cuba revolucionaria se convirtió en delito. De nuevo las iglesias cristianas de Occidente le prestaron a esta guerra la legitimación de la lucha contra el comunismo ateo.
En 1991, colapsado el régimen soviético, comenzó la creación de otro anticristo: Saddam Husein, hasta su ejecución en la horca el 30 de diciembre de 2006. Ahora está probado que el motivo esgrimido para el derrocamiento y ejecución de Husein y la guerra de ocupación en Irak no era más que una burda mentira. Los gobiernos de las corporaciones, que son las que mandan y compran gobernantes, mintieron al mundo. Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Austria y Hungría. Hasta el falso de Abel Pacheco apoyó la guerra de ocupación en nombre del pueblo de Costa Rica. ¡Viejo traidor! El Irak de Husein era el “eje del mal”. Más de un millón de muertos y varios millones de desplazados y refugiados de guerra.
En el 2007 Alan Greenspan, ex presidente del banco central estadounidense, aseguró en su libro de memorias que el verdadero motivo para invadir Iraq no eran las razones expresadas públicamente relativas a las supuestas armas de destrucción masiva y a las supuesta relación entre el gobierno baasí iraquí y la organización guerrillera Al Qaeda. Dice que era el control de las reservas de petróleo. También, según él, se pretendió impedir que esas reservas energéticas llegaran a manos de India, China o la Unión Europea.
Mientras tanto, Osama Ben Laden se les esfumaba como heredero de la condición de anticristo, después de haber sido su socio comercial y político.
El panorama actual no es simple. Las corporaciones globalizadas, americanas o europeas, están en crisis. La sociedad del desperdicio de los países ricos necesita garantizarse el consumo suntuario que escaseará dentro de pocos años: metales, petróleo, gas, agua, madera y otros. Van a pelear como gatos patas arriba por mantener su control del poder político y por apoderarse de los recursos naturales. Harán la guerra, como ya lo había predicho Kissinger. La siguen en Irak y la incrementan en Afganistán.
Las corporaciones no están muy seguras de su futuro. El sistema chino ha sacado de la pobreza en diez años a más de 400 millones de chinos. ¿Qué hará en los próximos diez? ¿Qué pasará si se asocia a India, Rusia y Brasil para una economía no controlada por las corporaciones? En Japón, todavía la segunda economía del mundo, se acaba de producir un cambio político cuyas intenciones no son disimuladas.
En América Latina, el patio trasero de Estados Unidos -”América para los americanos”, que decía Monroe-, Hay cuatro señales inequívocas: 1. ataque preventivo a la soberanía territorial de Ecuador; 2. golpe de estado, por el momento irreversible- en Honduras; 3. reactivación de la IV Flota del nefasto Comando Sur de las dictaduras suramericanas de los años 60s y 70s; y, la más grave, 7 bases militares en Colombia con capacidad de cualquier movimiento militar en toda América Latina en cuestión de horas o minutos. El primer blanco pareciera ser Venezuela, para quedarse con su petróleo. Pero en realidad es Brasil. Hay que desalentar cualquier tentación de desarrollo económico no controlado por las corporaciones globalizadas.
¿Quién es el nuevo anticristo de esta estrategia mesiánica?
elojodigital.com
El Hugo Chávez enemigo de la humanidad es una creación de las corporaciones que controlan los gobiernos. Eso explica no sólo la política usamericana. También los ambiguos o más bien dóciles regímenes de Chile, Uruguay, Argentina, Panamá, Paraguay y Brasil. El de Colombia -que se quiere reelegir por tercera vez, con la complicidad corrupta y narcomilitar de sus políticos actuales- es el buque insignia de la entrega de América Latina a las corporaciones. Los millones de dólares corren raudos entre los políticos colombianos. Lo ayudan Perú y México, incapaces de representar a sus pueblos y también corruptos de mierda. Centroamérica no cuenta, muy a pesar de Oscar Arias.
A Chávez lo abultan y ensanchan para hacerlo aparecer como el mal que hay que combatir. Difunden mentiras, tergiversan realidades, ocultan hechos, magnifican deslices o errores. Existe una maquinaria mediática, encabezada por la SIP -que sigue sin decir una palabra de Honduras- y CNN en español. En nuestro patio, pequeño y atrasado, La Nación, cuyo contenido repiten como loros las informativos de televisión y de radio. Chávez los tiene locos. No lo pueden tratar racional o analíticamente sino sólo como magia, como propaganda. Como un falso ídolo, como un fantasma, una aparición, un susto con petróleo e iniciativas de desarrollo independiente.
Para los que quieran leer más sobre estas ideas he puesto algunos enlaces de voces más autorizadas que la mía. Los dejo con este vídeo de palabras de sabiduría de Hugo Chávez en la reunión de Unasur en Quito hace dos semanas.
Hugo Chávez en Unasur
FUENTE: http://provocaciones.cr/
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